8ª Lección: La convivencia con los demás ciudadanos


Elplural.com analiza los libros de Educación para la Ciudadanía JOSÉ MARÍA GARRIDO

Annelies nació el 12 de Junio en la ciudad alemana de Francfort del Meno. Esta joven judía con apenas 12 años tuvo que exiliarse junto con su familia a Holanda, pues por aquel entonces, el simple hecho de ser judío era razón suficiente para ser perseguido, humillado e incluso asesinado en Alemania.

Pero, lamentablemente, las cosas a Annelies y a los suyos no les fueron mucho mejor en Amsterdam. Poco tiempo después de desembarcar en Holanda, Annelies, sus padres, su hermana y otras 4 personas más, tuvieron que esconderse, por miedo a ser asesinados, en un pequeño escondite situado en las viejas oficinas de la empresa Prinsengracht. Durante los dos años que esta joven judía permaneció escondida, uno de las pocos consuelos con contaba era con un viejo libro de autógrafos que su padre le había regalado en su decimotercer aniversario y que ella finalmente decidió convertir en un diario personal.

Auschwitz

Después de permanecer escondidos prácticamente 2 años, el 4 de Agosto de 1944 la SS les descubrió y Annelies y los suyos fueron detenidos y deportados al campo de concentración en Westebork para, poco tiempo después, ser deportados al destino final de Annelies: Auschwitz. A finales de marzo, poco antes de que las tropas británicas liberaran este terrible campo de concentración, Annelies murió al tener fiebre tifoidea. Como ella, millones de judíos fueron asesinados por los nazis, al igual que también lo fueron miles de disidentes políticos, comunistas, homosexuales, gitanos…

“El diario de Anne Frank”

Auschwitz es uno de los mejores ejemplos que muestran en qué puede llegar a desembocar la xenofobia, el racismo y la homofobia si esta, lejos de intentar ser combatida y erradicada, es alentada y promovida por los poderes públicos. Frente a la irracionalidad y a la inhumanidad de los nazis, paradójicamente, los escritos que Annelies plasmó en el viejo libro de autógrafos que su padre le regaló en su cumpleaños, y bajo el título de “El diario de Anne Frank”, se han convertido en un símbolo de paz al que se recurre frecuentemente para recordar (para que estos nunca más vuelvan a ser cometidos), los horribles errores que el ser humano cometió en el siglo pasado. Capítulo 8

La homofobia, xenofobia y homofobia son sentimientos de antipatía y de aversión hacia alguien cuya sola presencia provoca una irritación continuada, apareciendo entonces el deseo de ir contra esa persona, de hacerle daño, rechazarla o de provocar su desdicha. El odio, se recuerda en el capítulo octavo del manual de Educación para la Ciudadanía de la editorial SM, niega la dignidad a las personas a la vez que provoca que las personas sean insensibles al dolor ajeno y carezcan de todo sentimiento de solidaridad o justicia.

El amor

El amor, se afirma en este capítulo de Educación para la Ciudadanía, es justo el sentimiento opuesto al odio. Este odio impide que se den el respeto y la solidaridad. Junto al odio, se afirma en este capítulo, existen otros sentimientos que también pueden desembocar en racismo, xenofobia y homofobia, como pueden ser el miedo y la desconfianza a lo diferente. El otro

Por esta razón, porque el miedo y la desconfianza a lo diferente pueden desembocar en odio hacia los demás, en este capítulo de EpC titulado “La convivencia con los demás ciudadanos” se explica qué es un refugiado, un desplazado, quienes son los marginados, o qué es un inmigrante. En España, se aclara en este contexto, al ser un país rico, viven cerca de 4 millones de inmigrantes, lo cual provoca que en nuestras ciudades convivan personas de muy distintas culturas, que hablan otras lenguas, y que tienen diferentes religiones y costumbres. Bajo este contexto, en ocasiones la convivencia resulta difícil, pero si se tiene en cuenta el método de las 5 “ces”, se afirmar en este manual, la convivencia será algo mucho más fácil de lograr. Las 5 “ces” son: conocer, comprender, comunicarse, confiar y cooperar.

Preguntas sin respuestas Una vez concluida mi lectura por este capítulo de Educación para la Ciudadanía, no me entristecí, sino que esta vez me enfadé muchísimo. ¿Cómo puede ser que haya gente en mi país que se muestren contrarios a que conceptos como odio, xenofobia, racismo u homofobia puedan ser explicados en las escuelas, para de esta forma, poder combatir su implantación en nuestra sociedad de una forma más eficaz? ¿Es que acaso son racistas, homofobas o xenófobas asociaciones tales como el Foro de la Familia, o Profesionales por la Ética? ¿Cómo es posible que la Iglesia Católica en vez de promover que una asignatura como EpC tenga cabida en el sistema educativo español, se niegue a su implantación? ¿De qué manera estarán educando a sus hijos las madres objetoras de conciencia si estas se niegan sistemáticamente a que a sus hijos se les enseñe que es mucho mejor amar que odiar? Y, sobre todo, qué pensará de todo esto mi amiga inmigrante a la que el otro día unos adolescentes le gritaron por la calle: “¡puta negra de mierda, vete de nuestro país!”. Me temo que son preguntas sin respuesta

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