"El juicio del 11-M revelará que verdad y justicia se imponen a la manipulación"


El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, realizó en el mitin de Vistalegre una valoración muy positiva de los cambios y avances conseguidos durante los tres años de Gobierno socialista. El presidente se centró en el crecimiento económico, la creación de empleo, los avances en innovación y desarrollo y las conquistas sociales y de la igualdad, para dedicar poco tiempo a una oposición que según él, “no tiene futuro ni en el pasado”. Estos tres años de Gobierno del PSOE habrían convertido a España en una referencia en Europa y en el mundo en muchos aspectos, y la permitirían avanzar en la misma senda de continuar un gobierno “progresista”, del mismo signo. Precedido por los candidatos a la Alcaldía de Madrid y a la Comunidad Autónoma, Miguel Sebastián y Rafael Simancas, respectivamente, José Luis Rodríguez Zapatero declaró sentirse “más motivado que hace tres años, cuando comenzó todo, para seguir llevando el rumbo de este país”. Acto seguido recordó quizá su primera acción importante como presidente del Gobierno: la retirada de las tropas españolas en Irak: “Hoy ya nadie duda de que la Guerra de Irak fue un gravísimo error y que retirar las tropas fue un gran acierto”. Con respecto al desenlace del juicio del 11-M -que está presenciando el derrumbe de la elaborada teoría de la conspiración-, el presidente del Gobierno afirmó que este juicio “demuestra la fortaleza de la democracia, que pondrá de manifiesto que la verdad y la justicia siempre se imponen al intento de manipulación”. “Para Zapatero, han transcurrido “tres años valiosos”, en los que se han creado dos millones de empleos. Para el presidente, la buena marcha de la economía -que estaría llevando a España a crecer “más que los países industriales de Europa”- no es fruto de un “milagro -como dijeran otros-, sino fruto del trabajo de los trabajadores y la capacidad de emprender de los empresarios españoles”. Posteriormente, el presidente hizo referencia a las ayudas a la educación en forma de becas, al aumento de las pensiones mínimas, al enorme avance que suponía la Ley de Igualdad, así como al incremento de la ayuda al desarrollo, que llegaría al 0,5% del PIB antes de final de legislatura. Un ciclo legislativo que habría convertido la televisión estatal en “una televisión pública plural e independiente”, al contrario de la televisión autonómica -Telemadrid-, que el presidente calificó de “manipuladora al uso de la presidenta”. En cuanto a la regularización de inmigrantes -tan criticada desde instancias conservadoras-, Zapatero afirmó que “Alemania y Holanda han comunicado que van a hacer una regularización de inmigrantes similar a la que ha habido en España”. El jefe del Ejecutivo quiso dejar claras las diferencias entre un Gobierno conservador y uno progresista. Un Gobierno conservador, que habría “usado el suelo sin control, con la consecuente subida espectacular del precio de la vivienda”. Una derecha que habría suministrado en ocho años sólamente 900.000 libros a las bibliotecas públicas, mientras que la izquierda, en sólo tres años, les habría proporcionado hasta ocho millones de estos. Zapatero quiso dejar un espacio para criticar la crispación y avisar a los que se valen de insultos y difamaciones para hacer oposición: “En esta campaña, a cada insulto, una propuesta; a cada descalificación, una idea, y, a cada exageración, una sorpresa”. Un Gobierno progresista que, para Rodríguez Zapatero, “representa el futuro. Porque la derecha en este país no fue futuro ni en el pasado, y sólo tiene un objetivo: el poder”. Y fue más duro al criticar la que ha sido la principal arma de ataque de la derecha contra el Gobierno en los últimos tiempos: “Que nunca más la oposición utilice el terrorismo como arma partidista”. Una oposición conservadora a la que dedicó un último consejo: “Se sirve igual a tu país sabiendo ganar y sabiendo aceptar cuando no se gana”. Por su parte, el candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Rafael Simancas, dio un auténtico repaso crítico a la gestión de la comunidad por parte de Esperanza Aguirre, a la que acusó de “ser un contragobierno y no un gobierno”, una de las responsables de la crispación y estar utilizando Telemadrid como televisión al uso propio. Las privatizaciones en sanidad y a los “pelotazos urbanísticos” fueron otros de los ejes de las denuncias de Simancas, que se postuló como “el hijo de un emigrante de Leganés, sin ningún apellido compuesto, que va a ganarle las elecciones a la gran marquesa”. También Miguel Sebastián, como aspirante a la Alcaldía de Madrid, representa una alternativa al Gobierno de Alberto Ruiz-Gallardón, o “Ruiz-Talador”, como quiso apodarle hoy el candidato socialista. Un candidato que pidió el cambio para Madrid después de muchos años de Gobierno de la derecha y que aseguró que “sí se puede” solucionar el conjunto de problemas que acusa la capital.

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