Jóvenes y política


La afirmación de que los jóvenes no muestran interés por las cuestiones políticas y carecen de compromiso con los asuntos colectivos se ha convertido en un tema recurrente que no se corresponde con la realidad. Las movilizaciones contra la guerra de Irak, la solidaridad demostrada en el desastre del Prestige o las movilizaciones de protesta contra el terrorismo son ejemplos de todo lo contrario. Lo que sucede es que los jóvenes rechazan una determinada manera de hacer política que dificulta su participación. Afirmar la apatía de los jóvenes, su supuesta falta de interés y su au­sencia de compromiso colectivo se ha convertido, de un tiempo a esta parte, en un tema recurrente en nuestro país. Por el contrario, siempre he pensado que esto no es sino un es­tereotipo más sobre las ge­neraciones jóvenes que se desarrollan en España. Es la experiencia per­sonal la que me ha enseña­do que, entre nosotros, existe un gran número de chicos y chicas que, en condiciones vitales mu­chas veces complejas, de­muestran compromiso altruista, sobre ideales em­páticos, con los que me­nos tienen y con los que peores condiciones de desarrollo soportan. Creo que resulta característico entre los jóvenes españoles, la diversificación de formas de participación colectiva. Partidos políticos, organizaciones políticas juveniles, asociaciones de estudiantes, Organizaciones No Gubernamentales, sindicatos etc. En muchas ocasiones, los ideales convergen en causas comunes a todas las formas de participación colectiva. La guerra de Irak, el desastre del Prestige y las movilizaciones de protesta contra el terrorismo son buenos ejemplos de ideales comunes a la mayoría de las estructuras de participación y compartidos con el resto de generaciones que viven en este país.La cuestión no está en que los jóvenes pasen de política, los ejemplos anteriores son la demostración de todo lo contrario. Los jóvenes rechazan una determinada ma­nera de hacer política y una determinada forma de expresar la política. En el fondo dicen no a esa estética aislada que se desprende de quienes buscan sólo el poder por el poder. Están inaugurando nuevos canales de participa­ción cargados de nuevas demandas. Están anhelando nuevos sueños y formulando preguntas nuevas. Solicitan respuestas de los poderes pú­blicos y cuando éstas no lle­gan, lo denuncian. Cuando no son escuchado, cambian gobier­nos y después gritan no nos falles”. La política en su sentido más am­plio, haría muy bien en considerar los modelos de participación que los jóvenes han elegido.

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